El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay Ejecutada aquella especie de circuncisión sin que el chico haya dado la menor señal de dolor el jefe se vuelve hacia los seis guerreros que parecen los más valientes de la tribu, a juzgar por las numerosas cicatrices que constelan sus cuerpos y con el mismo hueso aguzado les pincha a todos en la primera falange del dedo Ãndice, haciendo salir de ellas algunas gotas de sangre, que el muchacha sacude hacia tierra, exclamando:
—¡A Vitamentrú y a Gualisciú!
Hecha aquella extraña oferta a los genios del Bien y del Mal, empuña una lanza y la levanta sobre el caballo para hendÃrsela en el corazón, con objeto de que su carne sirva de banquete a los convidados.
Ya va a apestar el golpe, cuando un grito agudÃsimo, seguido de intensos clamores de toda la tribu le detiene. Alza la cabeza y mira al espacio; la lanza se le escapa de la mano, mientras todos les hombres que le rodean caen con la cara contra el suelo.