El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay Cardoso miró en la dirección señalada por el maestro, e involuntariamente retembló. A sesenta pasos de distancia mi animal que tenÃa semejanza con los leopardos, de piel amarilla, con manchas negras, estaba echado sobre una rama de un árbol que avanzaba sobre la comente.
ParecÃa ocupado en cazar, porque miraba fijamente al agua, que discurrÃa por debajo de la rama, teniendo las manos tendidas, prontas a sumergirlas, mientras su cola rozaba delicadamente el rÃo.
—¿Es el jaguar? —preguntó en voz queda Cardoso agachándose tras un arbusto.
—El que buscamos u otro —respondió el maestro.
—¿Qué hace?
—Está pescando.
—¡Oh! ¿Un jaguar que pesca?
—Es cosa que se ve con frecuencia en los rÃos brasileños y en los de América Central. Esos carnÃvoros, cuando tienen hambre se tienden en cualquier orilla desierta, y meten en el agua su cola que sirve de cebo, y cuando algún pez grande llega y la muerde, con una ligereza extraordinaria alargan la garra y apresan.