El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay El jefe Hauka pasó rápida revista a toda su gente que no esperaba más que la señal de la partida, destacó una vanguardia de treinta guerreros escogidos, provistos de gruesas corcanillas que debían suplir a las tiendas durante la noche, se puso a la cabeza de aquélla, y partió al trote largo en dirección al Norte. Todos los demás, incluso las mujeres, sin las cuales el patagón no sale nunca a campaña, debían seguirle a pequeñas jornadas, aunque manteniéndose a pocas leguas de distancia de la vanguardia, para en caso necesario apoyarle en los primeros encuentros.
Cardoso, Diego y el agente, los cuales con sus carabinas eran una poderosa ayuda, formaban parte de la vanguardia.
La pequeña tropa, después de cruzar el bosque, se lanzó a través de la gran pradera que aparecía despejada de toda clase de obstáculos y cubierta solamente de la planta gramínea llamada aussalc.
A pocas millas del río, los patagones encontraron a los compañeros que se habían lanzado tras el rastro del hombre que había hecho el disparo de fusil; tenían los caballos medio reventados por la larga carrera y no habían conseguido atrapar al fugitivo que había desaparecido hacia el Norte en dirección del río Colorado.