El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay —Es demasiado astuto para dejarse caer estúpidamente en medio de nosotros.
—¿Y para qué viene aquÃ, entonces?
—Sin duda para asegurarse de si hemos o no pasado el rÃo.
—¿Y si Hauka echa detrás de él algunos de los suyos?
—Hauka tiene ahora mucha necesidad de sus hombres para pensar en el gaucho.
—¡Silencio…, aquà está!
En efecto, un jinete habÃa salido de entre la maleza y avanzaba cautelosamente hacia el rÃo. A la incierta claridad de las estrellas los dos marineros vieron brillar en las manos de aquél un arma que parecÃa una escopeta.
El jinete llegó hasta la orilla y miró con atención al lado opuesto, intentando, sin duda, descubrir a los patagones que estaban emboscados entre las matas.
De pronto un agudo silbido rasgó el aire y un proyectil brillante, una verdadera bola atravesó el rÃo cayendo entre los jarales ocupados por los guerreros. Se oyó una especie de gruñido, que debió ser emitido por Hauka, y en seguida partieron algunas bolas.
El caballo del gaucho dio un salto como si hubiera sido herido y en seguida volvió a emprender la carrera, siguiendo la orilla derecha del rÃo y desapareció hacia el Este.