El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay —Nada por ahora, pero después del asalto hablaremos de ello.
Dicho esto, el jefe se alejó, no sin hacer un ademán amenazador, que no se les escapó a los marineros.
—Alguien nos ha hecho traición —murmuró Cardoso.
—Asà pienso también yo —dijo el maestro.
—Y sospecho de alguno.
—Y yo también.
Se miraron al rostro mutuamente y el mismo nombre salió de los labios de ambos:
—¡Calderón!
En aquel momento Hauka ordenaba el ataque al campamento argentino.