El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay —De los indios se pueden temer todas las sorpresas —respondió el gaucho—. En la pampa la prudencia nunca está de sobra.
—Es verdad —confirmó el maestro.
—Los propietarios de este recinto —dijo Ramón—, regularmente tendrÃan unos millares de ovejas y ahora estarán dispersas por la pradera.
—Otro propietario las hará suyas ahora —dijo Cardoso.
—Se equivoca usted —dijo el gaucho—. Los animales de las estancias, sean caballos, toros, bueyes u ovejas, tienen todos una marca que es conocida por todos los grandes criadores. Los primeros las llevan en las ancas y se hace con un hierro candente, y las ovejas en las orejas, para no estropearles la lana, que como ustedes saben tiene mucho valor en los mercados argentinos. Estos hierros o marcas están registrados ante las autoridades y son una garantÃa para los propietarios, que asà no tienen que temer su pérdida.
—Es verdad —confirmó Diego—. Ningún propietario se arriesgarÃa a poner la mano sobre un animal que lleve la marca de otro dueño.
—Entonces, los propietarios de esta estancia tendrán la esperanza de volver a recuperar un dÃa su ganado.
—SÃ, Cardoso, con tal de que no hayan pasado a poder de los indios —dijo Ramón.