El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay —¿Cuando usted estuvo aquí otra vez encontró ganado? —preguntó el maestro al gaucho.
—Un centenar de bueyes que volvían sin duda de pastos lejanos.
—¿Acaso los mismos que lanzó usted contra nosotros?
—Sí, maestro —respondió Ramón sonriendo—. Me habían seguido y yo me he aprovechado de ellos para desbaratar la vanguardia de los tehuls, para facilitarles a ustedes la fuga.
—Pero ¿cómo supo usted que estábamos en poder de esos paganos? —preguntó Cardoso.
—Sí, sí; cuéntenos usted —dijo el maestro sentándose en un cráneo de toro.
—Se acordarán ustedes sin duda de la noche en que nos dieron caza.
—No se me ha olvidado —respondió Diego—. ¡Caramba! ¡Qué noche más tremenda!