El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay De cuando en cuando, un azulado relámpago de matiz cadavérico, iluminaba las tempestuosas nubes y la llanura, seguido del retumbar que se perdÃa en el lejano horizonte.
El maestro, tendido en el suelo ante la entrada del recinto, con la carabina debajo do la blusa, para resguardarla de los goterones que comenzaban a tamborilear contra la hierba, empujados en todos sentidos por los furiosos soplos del pampero, tenÃa la mirada fija hacia el Sur. Se sentÃa invadido de gran intranquilidad que no conseguÃa calmar y presentÃa la aproximación del peligro.
De cuando en cuando se incorporaba maldiciendo contra la tormenta que tendÃa a ser cada vez más violenta, y hacÃa esfuerzos por ver hasta más lejos, intentando penetrar con sus agudas miradas entre las altas hierbas que podÃan servir de pantalla a la vecindad del enemigo. Tres o cuadro veces trepó al techo de la cabaña, interrogando al horizonte que iluminaban los relámpagos y tendiendo el oÃdo, pareciendole oÃr entre los silbidos del viento lejanos gritos y galopar de caballos.
—No veo nada —repetÃa el honrado marinero moviendo la cabeza—. Si al menos estuviese aquà Ramón; pero ¿quién sabe cuánto tardará aún el valiente gaucho?