En El Mar de las Perlas
En El Mar de las Perlas —Combatientes terribles al parecer, patrón —dijo Durga.
—Son feroces y luchan con valor sobrehumano, y eso que carecen de armas de fuego.
—¿A quién asaltan?
—Ahora lo veremos.
El canal, en aquel lugar, describÃa una curva y parecÃa fuese más allá de aquel codo donde se daba la batalla.
A una orden de Durga, habÃanse colocado cuatro hombres detrás, de las espingardas, mientras otros se hallaban sobre cubierta arrodillados, con las carabinas apoyadas sobre el hombro, prontos a abrir el fuego.
El «Bangalore» pasó por el lado de un islote, cubierto de plantas, que impedÃa la vista, y enseguida se ofreció a los ojos de Amali y sus compañeros un espectáculo extraño y no menos terrible.