En El Mar de las Perlas
En El Mar de las Perlas Amali muy emocionado, esperaba al francés en la playa.
—¿Estáis decidido, Juan Baret? —le preguntó.
—Más que nunca —respondió aquel valiente.
—¿Habéis pensado en todos los peligros?
—No me ocupo en esas bagatelas.
—¡Sois muy valiente, amigo!
—¡Oh! Esta aventura acabará bien sin necesidad de valor.
—Gracias por cuanto vais a hacer por mÃ.
—No hablemos de eso, mi querido amigo.
—Mi gratitud será eterna.
—Y la mÃa por vos, porque os debo la vida, Durga, partamos.
Amali abrió los brazos y el francés se dejó abrazar sonriendo.
—Pronto tendréis noticias mÃas —dijo Juan Baret—; entretanto os aconsejo no intentéis nada sin mà y no abandonéis este escondrijo, que me parece seguro.
—Haré más aún —respondió Amali—. Desmontaré la arboladura de mi barco e iré a buscar un refugio más oculto.
—Ya sabremos encontraros.
Estrecháronse las manos y alejáronse mutuamente conmovidos.