En El Mar de las Perlas
En El Mar de las Perlas »Más hete aquà que el tigre se encuentra frente a dos nuevos adversarios: los bulldogs de mi amigo.
»Los dos valerosos perros le atacaron con rabia, tratando, según su costumbre, de agarrarlo por las orejas.
»El tigre, al principio, no pareció hacer caso de sus ataques, pero cuando se sintió morder en las orejas dio un salto terrible, lanzando a los perros a derecha e izquierda, y enseguida, de dos zarpazos, les partió por la mitad. Volvimos a hacer fuego mientras empujábamos a los elefantes.
»Le vimos acurrucarse entre la hierba. Si bien habÃa sido herido en un hombro, aún era peligroso.
»Los perros se le echaron encima, pero en un momento quedaron ocho o diez tendidos en el suelo, despanzurradas y moribundos.
»Una tercera descarga le hirió nuevamente en el hocico y en una pata.
»Más debilitado por la pérdida de sangre, le vimos arrastrarse por entre las hierbas, para salir a la jungla.
»Un elefante le cerró el paso, le cogió con la trompa y por fin le arrojó contra un árbol, conviniéndolo en un informe montón de carne y huesos.
—¿Y los ojeadores?
—Su miedo les salvó —respondió el francés.
—¿Y vuestro caballo se salvó también?