En El Mar de las Perlas
En El Mar de las Perlas UN estruendo de tambores, tam-tam, trompas, aullidos y gritos despertó al dÃa siguiente a Juan Baret, a Durga y al capitán.
Su alteza, impaciente por descubrir los tigres, habÃa dado orden de levantar el campo antes de que hubiese salido el sol.
Los seis monstruosos elefantes que debÃan afrontar a las fieras estaban prontos a entrar en la jungla, precedidos por batallones de perros y seguidos de soldados, ojeadores y esclavos, todos armados de picas para rechazar a los tigres si estos hubiesen intentado forzar la lÃnea de los cazadores y refugiarse en los bosques.
El maharajá estaba sentado sobre uno de los más robustos paquidermos, juntamente con el niño y dos capitanes de armas; llevaba una magnÃfica carabina inglesa y lanzaba imprecaciones contra los que se retardaban, injuriando sin distinción a ministros y dignatarios.
Juan Baret, Durga y el capitán de guardias, sabiendo que era peligros andarse con bromas con aquel tirano, subieron apresuradamente sobre su elefante, reuniéndose con los del maharajá, los cuales, puestos ya en marcha, derribaban las masas de vegetación que obstruÃan la jungla.
