En El Mar de las Perlas
En El Mar de las Perlas —Un templo dedicado a Buda.
—¿Tardaremos mucho en llegar?
—Dos o tres horas.
—¿Dominaremos la laguna?
—SÃ, porque se encuentra en un alto.
—Vayamos, pues —dijo Amali—. Mi nave debe haber encallado; de no ser asÃ, estarÃa aquÃ, porque mi gente es fiel a toda prueba. Ya la encontraremos en otro momento.
—¿No dejarán la laguna? —preguntó Juan Baret.
—¿Sin m� ¡Oh, nunca! Aguardarán mi regreso, aunque mi ausencia debiese prolongarse un mes.
—Venid —dijo el capitán—. Los cingaleses se hallan a orillas del canal y habrán empezado ya a construir balsas.
—Guiadnos —repuso Amali, después de haber lanzado una postrera mirada sobre la laguna.
—Un momento —dijo Juan Baret—. ¿Dónde se encuentra vuestra nave?
—En el mismo Jugar donde la dejé.
—¿Cerca de la orilla?
—Hay una palanca echada sobre la playa.
—Pues andando.
—¿Por qué me habéis preguntado eso? —interrogó Amali.