En El Mar de las Perlas
En El Mar de las Perlas —Huyamos.
—Prefiero permanecer aquà donde estamos a cubierto; además, no podemos aceptar combate teniendo a Maduri con nosotros; que me cojan, nada me importa, pero no al niño, pues entonces quedarÃan completamente burlados mis planes.
—Tratemos de ocultarlo en cualquier parte. Ya vendremos por él después, cuando haya cesado el peligro —dijo Juan Baret.
—Pero ¿dónde? Ahora no adivinamos.
—Esperad; delante de la estatua de Buda he visto una losa circular que debe cubrir alguna tumba o subterráneo. Vayamos a verlo, Amali.
—Nada se os escapa.
Llamaron a los dos marineros y a Durga, encargándoles que vigilasen por fuera, y entraron, deteniéndose ante la estatua. VeÃanse una piedra circular, tan pequeña que apenas, permitÃa el paso de un hombre provista de un, anillo. Desde muchos años, quizá desde hacÃa siglos, no habÃa sido levantada, puesto que las conexiones estaban llenas de tierra muy seca.
El francés y Amali pasaron por el anillo el cañón de una carabina; y después de muchos esfuerzos consiguieron levantar la losa.