En El Mar de las Perlas
En El Mar de las Perlas HabÃan salido del bosque cuatro hombres y corrÃan hacia él. Él enseguida reconoció a los conductores del bayarte.
—¡Amigos! —gritó a los marineros del «Bangalore»—. ¡Pronto, que me matan!
Un cingalés, que debÃa ser más ágil que los demás, se arrojó hacia él, puñal en mano.
El francés, con un rápido movimiento, se sustrajo al ataque, y enseguida, dando una vuelta sobre sà mismo le asestó tal puñalada que le hizo caer en tierra, sin que lanzara un grito.
—¡He ahà uno que ya no chistará! —dijo.
Después saltó sobre el segundo, mientras de la nave partÃan algunos tiros que derribaron a los otros.
El francés y el cingalés se cogieron por el cuerpo, luchando vigorosamente y tratando de echarse al suelo.
El isleño, que era alto y fuerte, resistÃa tenazmente enarbolando su cuchillo, pero Juan Baret estaba al quite.
OÃase gritar a los marineros desde el «Bangalore»: