En El Mar de las Perlas
En El Mar de las Perlas Llamó a todos los pescadores y les refirió brevemente lo ocurrido aquella noche. Cuando hubo acabado, se volvió hacia el viejo, diciéndole:
—En mi lugar, ¿qué harÃas ante todo?
—IrÃa a libertad a Maduri, señor. El pobre niño debe estar muy inquieto y aun hasta espantado.
—Vamos enseguida. ¿Y luego?
—EnviarÃa algunos hombres a espiar qué ocurre en el campamento del maharajá, para concertar algún plan que tenga probabilidades de éxito.
—Esta era también, mi idea —dijo Juan Baret—. El maharajá no tomará ninguna decisión sobre los prisioneros antes de mañana. ¿Tienes dos hombres fidelÃsimos y astutos?
—Todos lo son.
—Les enviaremos al pantano. Con tanta gente como hay allá, podrán entrar en el campamento sin llamar la atención, y recoger preciosos informes. Según lo que averigüen, veremos lo que hemos de hacer para libertar a Amali y sus compañeros. Ahora, dame diez hombres que me acompañen a la pagoda. A estas horas los cingaleses habrán abandonado ya la jungla.
—¿Y yo, señor?