En El Mar de las Perlas
En El Mar de las Perlas —Permanecerás de guardia en el «Bangalore» con los otros y te ocultarás en medio de aquellas islas, teniendo cargadas las espingardas. Cuando oigan un disparo, acude para embarcarnos. ¡Adelante los diez hombres que deben acompañarme a la pagoda!
Diez pescadores, armados de carabinas, pistolas y cimitarras, avanzaron colocándose detrás del francés.
—Sólidos y ágiles —dijo Baret—. Amali sabe escoger su gente.
—Buena suerte, señor, y regresad pronto —exclamó el viejo pescador.
—EnvÃa enseguida a espiar el campamento.
—Ya están prontos.
—Partamos —dijo Juan Baret a sus hombres—. Hubiera deseado descansar algo, después de la carrera que me he dado, pero lo haré después si me queda alguna hora libre y los acontecimientos no se oponen. Haremos lo que podamos para arrancar a Amali de manos del maharajá, y en caso de que quisiera retenerlo prisionero me pondré al frente de los pescadores de perlas y le haremos la guerra.
Algo consolado con aquella idea, se puso en camino a buen paso, a través del bosque.