En El Mar de las Perlas
En El Mar de las Perlas —Quiero hacer una última tentativa.
—Habla.
—¿Quieres decirme dónde has escondido a Maduri?
—¡Nunca!
—Si me lo entregas y me devuelves a Mysora, te concedo, si no la libertad, a lo menos la vida.
—SerÃa una vida que no durarÃa más que algunas semanas. Me harÃas envenenar. Yo también quiero hacer la última tentativa.
—¿Cuál?
—Tu hermana habrá muerto dentro de muy poco tiempo si no nos devuelves la libertad.
—Quedo yo para gobernar Yafnapatam, y basta.
—¡Eres cruel!
El maharajá se encogió de hombros, haciendo un gesto de enfado.
—Advierto que me has hablado mucho de Mysora —exclamó—. Se dirÃa que te ha flechado.
—¿Y si asà fuese?
—Os reuniréis en el paraÃso o en el infierno de Buda. Ya me habÃan dicho que la amabas en secreto.
—¡Cuidado, maharajá! Mi muerte, y también la suya, serán vengadas algún dÃa —gritó Amali.
—Ese dÃa está muy lejos para que me preocupe. Capitanes, cumplid con vuestro deber. Ya me ha desacatado bastante ese hombre.