En El Mar de las Perlas
En El Mar de las Perlas —Me parece que no hay nadie en este canal —dijo el francés—. ¿Ves tú algo?
—No, señor.
—El maharajá ha hecho una amenaza vana.
—No hemos ganado aún el mar libre, señor —respondió el segundo, moviendo la cabeza.
—¿Crees tú…?
—Me temo que nos ocurra algo antes de que podamos llegar a nuestra roca.
—¿Están cargadas las espingardas?
—Y también las carabinas, señor.
—Pasaremos por encima de nuestros enemigos si intentan cerrarnos el paso —dijo el francés con su acostumbrada tranquilidad.
—¡Hola!, ¡hola!
—¿Qué hay, Durga?
—He visto una luz.
—Será una hoguera que habrá encendido algún pobre isleño.
—No habita nadie en estas orillas.
—¿Dónde las has visto brillar?
—En el mar.
—Me disgustarÃa que la flotilla del maharajá hubiese bloqueado el canal —dijo Juan Baret—. Aun los mismos combates llegan a cansar.
—El maharajá habrá sospechado que Amali llegarÃa con el «Bangalore» y enviarÃa correos a la costa.