En El Mar de las Perlas
En El Mar de las Perlas —El prÃncipe de Manaar debe haber advertido a Mysora de mis intenciones.
—No veo que la siga, esforzándose en no perderla de vista.
—Veo también que el crucero se dirige hacia acá. Llegará cuando esté acabado todo, porque no tiene viento favorable.
—Pero después nos dará caza, señor.
—Están los bajos de Bitor —respondió Amali, con una sonrisa misteriosa.
—No te comprendo —dijo Durga, mirándole.
—Prepararé una buena zancadilla al inglés si se obstina en seguirnos. No descubrirá nuestro refugio.
—Los bajos de Bitor son peligrosos, guárdate de ellos.
—Amali los conoce bastante bien, caro amigo puedo atravesarlos sin que la quilla del «Bangalore» roce siquiera con los escollos coralÃferos. Espera a que yo tenga a Mysora en mis manos y verás como todo saldrá a pedir de boca. ¡Mis valientes —añadió luego, levantando la voz—, aprestad las armas y cargad a fondo!
—Estamos prontos patrón —respondieron los marineros, cogiendo los mosquetes y poniéndose en la cintura las pistolas y los sables.