En El Mar de las Perlas
En El Mar de las Perlas Un hombre, un oficial del maharajá, vestido con suntuoso traje y que llevaba en el turbante una pluma de pavo eral, insignia de mando, se colocó rápidamente delante de Mysora para escudarla con su propio cuerpo, empuñando al mismo tiempo dos largas pistolas incrustadas en nácar.
—¿Quiénes sois y qué queréis? —preguntó, en tanto que sus hombres, abandonando precipitadamente los remos, requerÃan los sables.
—Soy el rey de los pescadores de perlas —contestó Amali, Con voz amenazadora—. El que se resista es hombre muerto.
Mysora, al oÃr aquel tÃtulo, lanzó un grito de terror:
—¡El enemigo de mi hermano!
—¡Abajo las armas! —gritó Amali, mientras el «Bangalore» abordaba la chalupa.
—¡Ahà las tienen! —respondió el oficial.
Rasgaron las tinieblas dos relámpagos seguidos de dos detonaciones, pero el repentino balanceo de la chalupa, que en aquel momento era embestida por la nave de Amali, habÃa desviado en el aire los dos tiros.
—¡Mis valientes, a ellos! —gritó Amali, haciendo fuego.
El oficial, herido en el pecho, cayó a los pies de Mysora, lanzando un gemido.