En El Mar de las Perlas
En El Mar de las Perlas El rey de los pescadores iba a lanzarse al abordaje, cuando partió de la chalupa del prÃncipe de Manaar un tiro de espingarda, rompiendo la cabeza del elefante que adornaba la proa del «Bangalore».
—¡Contestad al prÃncipe! —gritó Amali—, y vosotros, ¡al abordaje!
Los veinticuatro remeros cingaleses, fuertes por el número, viéndose auxiliados por la chalupa del prÃncipe, se habÃan agolpado alrededor de su señora, empeñando la lucha con gran valor.
Amali, una vez caÃdo el oficial, se lanzó de un salto a la chalupa, seguido de diez de los suyos.
Valiente entre los valientes, fuerte, ágil y guerrero experimentado, era hombre que no temÃa afrontar él solo a diez cingaleses, los cuales, generalmente, son de poca contextura y no muy belicosos.
Viendo delante de sà aquel tropel de hombres, se lanzó sobre ellos como un desesperado, descargando sablazos sobre los más próximos, mientras sus marineros, que habÃan abordado la chalupa por la popa, trataban de cogerles por la espalda para obligarles a descubrir a Mysora.
Entretanto Durga, ayudado por sólo cuatro marinos, hacÃa tronar las espingardas, tratando de echar a pique la barca del prÃncipe de Manaar, que avanzaba a toda velocidad, pero las sacudidas que daba la nave impedÃan al segundo dar en el blanco.