En El Mar de las Perlas
En El Mar de las Perlas —¿Le amas?
HabÃa en la voz del rey de los pescadores una misteriosa vibración que afectó vivamente a Mysora.
—¿Por qué me lo preguntas? —exclamó.
—Sé que el prÃncipe; de Manaar buscaba en los bancos perlas azules para hacerte un regalo.
—¿A m� —exclamó la princesa, sorprendida.
—¿Ignorabas que te ama?
—Jamás lo supe.
—Pues ya lo sabes ahora —dijo Amali con profunda amargura.
—DirÃase que lo lamentas.
—Ya hablaremos de eso otra —vez; entretanto, el prÃncipe de Manaar es mi cautivo, y no le será tan fácil ir en busca de perlas azules.
—Mi hermano le querrá libertad.
—¿En la caverna de los tiburones? —preguntó el rey de los pescadores con una sonrisa irónica—. No conoces tú aún mi guarida. Adiós, Mysora, y no pienses mucho en el prÃncipe de Manaar. Entre tú y él, estoy yo.
—¿Qué quieres decir con eso?
—Es pronto aún para decÃrtelo todo —respondió Amali—. Mi cámara está a tu entera disposición, señora, y si necesitas algo, no tienes más que llamar sobre esta placa de metal, y acudiré.