En El Mar de las Perlas
En El Mar de las Perlas »El animal, que no necesitaba de aquella excitación, se lanzó sobre el general, lo cogió por la cintura con la trompa, y echándolo sobre el tajo le aplastó violentamente la cabeza con su enorme pata. La sangre saltó a gran distancia; el general habÃa muerto y el cruel maharajá se habÃa vengado. ¡Vengado! ¡Oh, no, porque su vÃctima no habÃa cometido ninguna culpa! No habÃa sido más que un pretexto para desembarcarse de un favorito que no le gustaba ya e iba envejeciendo.
«Aquella misma noche se daba en palacio una gran fiesta, y el prÃncipe, ebrio, dormÃase plácidamente al son de la música salvaje de sus bayaderas».
—Mysora —exclamó Amali con voz terrible—. ¿Quieres saber quién era aquel general?
—DÃmelo.
—Era mi hermano, y el maharajá que le hizo matar tan bárbaramente, ¡era el tuyo!