En las montanas de Africa
En las montanas de Africa —Está limando sus cadenas. Creo que terminará pronto. ¿Dónde has dejado a tu padre?
—En la llanura con Aru; los maharls están ya dispuestos para emprender la marcha.
—¿Cuántos hay? El conde tiene un amigo que huirá con él.
—No lo ignoro. Tenemos cinco corredores que no alcanzarán fácilmente los caballos de los espahis.
—Ten cuidado, Afza.
—Estoy decidida a todo.
—El subteniente no permitirá su fuga.
—Ya verás quién es Alza; vosotros no sabéis todavÃa cómo son las mujeres moras. Llévame a su presencia.
—Te espera para cenar.
—Me lo habÃa imaginado; condúceme, sargento.
Ribot subió la escalera y se detuvo ante una puerta, pero antes de llamar dijo a Afza:
—Cuidado con lo que haces, en tus bellos ojos advierto algo que no me tranquiliza del todo. El temperamento árabe es demasiado ardiente e irreflexivo.
—Afza no teme respondió la joven—. Llama.