En las montanas de Africa
En las montanas de Africa —¿Qué es eso? — dijo el toscano, palideciendo.
—¡La retreta! —dijo el conde ¡A esta hora, y habiendola ya tocado a las ocho!
—¿Qué querrá decir, conde?
—No lo sé respondió el húngaro, el cual aparecÃa verdaderamente inquieto.
—¿Qué camino han de seguir los espahis para conducirnos a Argel?.
—¿Con este tiempo? Es imposible, Enrique.
—Sin embargo, algo extraordinario debe haber ocurrido; ¿se ha incendiado el bled?
—¿Con esta lluvia?
—¡Por Baco! ¿Por qué sonó entonces la corneta?
El húngaro, en lugar de responder, le preguntó:
—¿HabÃas dicho que te faltaba poco...?
—Ocho o diez golpes de lima.
—Date toda la prisa que puedas. Yo pienso en las barras.