En las montanas de Africa
En las montanas de Africa Lanzóse resueltamente en medio del matorral, y avanzó con paso firme, llevando el fusil tendido horizontalmente. Una sombra se movÃa delante de él, manteniéndose escondida entré las plantas. AparecÃa un instante para volver a desaparecer con tal rapidez que no dejaba tiempo al moro de poderla apuntar. De pronto los dos cazadores dejaron de ver la sombra. El ruido habÃa cesado y las ramas quedaron inmóviles.
—¡Alerta, hijo mÃo! — gritó Hassi—. Nos asaltará. Conozco la maniobra de estos feroces animales.
Casi de repente, la pantera se lanzó rugidora al asaltó, intentando derribar al moro de un terrible zarpazo. Éste, que se mantenÃa en guardia, tuvo fuerza para librarse del terrible ataque. La pantera habla ido a caer delante del conde. Resonó un tiro y en seguida otro. El árabe y el húngaro hablan disparado sobre la fiera, destrozándole el cráneo.
—¿Muerta, conde? — gritó Enrique.
—Si —repuso el magiar.
—¿Y la mÃa, a dónde habrá ido a parar?
—Ahora la buscaremos.
—También iré yo; estoy cansado de hacer el papel de estatua.