En las montanas de Africa
En las montanas de Africa El magnate y Afza hablan aparecido para asistir a aquella emocionante persecución. Mucho temÃa por Aru, puesto que era muy posible que se encontrase en el norte de la llanura con otro pelotón de jinetes, Como ya hemos dicho, los espahis habianse quedado muy distanciados del velocisimo camello corredor. En vano Bassot rugÃa, amenazando al fugitivo con fusilarlo si no se detenÃa. Aru no se dignaba volver la cabeza. Viendo que no obedecÃa, dieron principio los espahÃs a un verdadero fuego de fila, que no tuvo otro resultado que acelerar aún más la rápida marcha del mahari. La distancia hacia muy difÃcil e inseguro el tiro. Tan sólo un indÃgena argelino hubiese tenido algunas probabilidades de éxitos, por estar acostumbrados esos intré pidos jinetes a hacer fuego, manteniéndose en la silla. Observando que no lograban nada satisfactorio, dividiéronse los espahÃs en dos grupos, con la intención evidente de empujar al fugitivo hacia el bled o hacerle, por lo menos, dificilÃsimo el regreso hacia el sur.
—¡Canallas! — exclamó el toscano—. ¿No ves, conde?
—Aru corre grave peligro si no consigue extenuar a los caballos antes de llegar a la vista del campamento. Afortunadamente, es muy vasta la llanura y podrá sostener todavÃa por algún tiempo la estratagema.