En las montanas de Africa
En las montanas de Africa —Djmel tiene los jarretes robustos, señor —respondió Ara—. Puede correr tranquilamente cincuenta millas, a pesar de la furiosa carrera de hoy. Le pediré un esfuerzo supremo y estoy seguro de que no me lo negará.
—¿Está muy distante la cuba de tu amigo? —interrogó el conde.
—Habrá unas veinte millas— contestó Hassi.
—En tal caso, todo va bien.
Y cogiendo a Afza entre sus nervudos brazos, la colocó sobre su mahari favorito, diciendo con voz dulce:
—Mi hermosa Afza, ¿no tendrás miedo de atravesar de noche la baja Argelia.?
—No, dueño mÃo; estoy contigo y con mi padre.