En las montanas de Africa
En las montanas de Africa Descendieron uno a uno por la escalera y se hallaron en un subterráneo, de la misma extensión que la cuba, con las paredes cubiertas de armas de todas clases: espingardas argelinas y marroquÃes, pistolones, cimitarras, yataganes, lanzas y puñales de diversas formas y medidas. En un ángulo se hallaban varios barriles colocados unos sobre otros con gran cuidado y cubiertas en parte con viejos tapices para preservarlos de la humedad, que sin duda contenÃan pólvora y balas. Era uno de los numerosos arsenales de los senussis, confiados a los fieles marabutos de la asociación.
—¿Y dónde está el santón? —preguntó Enrique, buscando la tumba.
—Probablemente no ha existido — respondió Hassi-el-Biac, sonriendo. Hari hace creer que ha sido sepultado aqui para ocultar mejor estos arsenales.
—Me alegro mucho de que asà sea, puesto que prefiero la compañÃa de las armas a la de los muertos.
—Guardaos de acercar las lámparas a estos barriles—dijo el conde—. Aquà corremos el peligro de saltar por los aires al menor descuido.