En las montanas de Africa
En las montanas de Africa —¿Qué quieres decir?
—¿Y si no volviéramos a vernos más?
—¿Sueñas, amigo?
—Estoy despierto, conde.
—Tienes la cara descompuesta.
—Hay motivo para ello.
—¿Qué es lo que ocurre? ¿Acaso están cerca los espahis?
—He tenido un terrible pensamiento.
—¿Cuál?
—Que el marabuto nos haya sepultado vivos aquà dentro y después haya corrido a denunciarnos. El magnate hizo un signo de indiferencia. .
—¡Bah! Tú no conoces a los moros — dijo —. La hospitalidad es sagrada para ellos y ni el más terrible enemigo osarÃa tocarte bajo su techo.
—¿Dormirá todavÃa?
—Lo más probable es que se ocupe en dar de beber a nuestras bestias. No tardará en volver; tenlo por seguro.
—Puedes decir lo que te parezca; sin embargo, yo no estoy tranquilo y creo que haremos bien preguntándole al moro.
Hassi fué despertado al punto y puesto al corriente de cuanto ocurrÃa.