En las montanas de Africa
En las montanas de Africa —¡El Profeta! exclamó con amargura— son los cofres los que sostienen mi camello, no él.
En aquel instante un relincho estridente desgarró el aire. Los moros, al volverse vieron desaparecer la cabeza del otro mahari.
—Esto mismo te ocurrirÃa, pobre amigo, a no ser por estos benditos cofres—dijo Hassi.
El marabuto contemplaba espantado el punto por donde desapareció su cabalgadura.
—Muley, amigo mÃo — dijo Hassi, con acento conmovido.
¿Qué quieres?
—Pienso que pronto moriremos. La muerte no me asusta, pero siento dejar aquà mis huesos sin saber nada de la suerte de mi hija y de los dos frangis a quienes querÃa como carne de mi carne y que...
Se detuvo escuchando. Entre el ruido del viento y de la lluvia le pareció haber oÃdo un fusilazo.