En las montanas de Africa
En las montanas de Africa —¿Qué hacen aquà los frangis?—preguntó el recién llegado—, ¿A dónde van a buscar a los fugitivos del bled?
—¡Voto a cien mil truenos! — gritó Bassot, que fumaba su último tabaco. ¿Es Mahoma o el simún quien te envÃa? Bendito seas, a pesar de que tienes la cara tan negra como Belcebú..
Todos formaban circulo en torno del beduino, ansiosos de saber nuevas de los fugitivos.
Sólo a Ribot contrariaba aquel encuentro.
—¿Qué sabes de los que huyeron del bled? — preguntó Bassot, arrojando la pipa ¿De dónde vienes? ¿Quién te habló de ellos?
—Marchan con la caravana de mi amo.
—¿Quién es?
—El-Madar.
—¿Quién va con los dos frangis? —Dos moros, una joven bellÃsima y un negro.
—¡Cuernos de Belcebú! ¡Son ellos! l¿Has oÃdo, Ribot? ¡Y nosotros, torpes, que les buscábamos por este lado! ¡Ya te dije que los cabileños se engañaron!
—Quizá replicó Ribot, que parecÃa preocupado —; pero no podemos fiarnos tampoco de este beduino. Parece que se han puesto de acuerdo para hacernos correr de oriente a poniente.
—¡ Pero éste no es un beduino!