En las montanas de Africa
En las montanas de Africa Dió una vuelta por entre las tiendas para asegurarse de que todos los soldados dormÃan y especialmente Bassot. Después fué hacia donde dormÃa el beduino junto a su caballo.
—Levántate, amigo —le dijo en voz baja, sacudiendo uno de sus brazos.
—¿Qué quieres, frangi?
—Haz levantar a tu camello y sÃgueme. Te he de hablar y regalarte algún dinero.
Oyendo hablar de dinero, el beduino se levantó en seguida e hizo que se levantara su cabalgadura. Siguió al sargento.
—¿Me juras que con tu jefe viajan dos frangis? — le preguntó Ribot.
—Lo juro por la barba del Profeta.
—Lo creo. ¿Quieres ganar dos o tres monedas de oro? Brilló la codicia en los ojos del beduino.
—¿Debo matar a alguno de aquellos frangis? — preguntó con acento feroz.
—Déjalos en paz; son mis amigos, Sólo debes montar en tu camello y volver junto a tu amo.
—¿Nada más? — inquirió, asombrado, el beduino.
—Nada más.
Ribot,sacó tres monedas del monedero y las puso en la mano del hijo del desierto, diciéndole: