En las montanas de Africa
En las montanas de Africa Gritos de alarma resonaron hacia el oeste; grupos de hombres se habÃan lanzado hacia allÃ, y otros beduinos ensillaban a toda prisa los maharis que poseÃa la caravana, y que eran bastantes.
—Oye — dijo Enrique —; algo ocure.
—¿No has oÃdo, conde?
—Si, te oÃ, pero no me atrevÃa a contestarte. No es de esa parte de donde debe llegar la salvación.
—Entonces son los esphaÃs.
—Aguarda no nos alarmemos sin motivo.
El conde se dirigió a los cuatro beduinos, que también exploraban el horizonte.
—¿Quién se acerca? —les preguntó—. ¿Un grupo de grángis?
—No —respondió uno de los cuatro —. Se ven dos puntos pardos que deben ser dos maharis. Serán amigos que vuelven al campamento.
—¿De dónde?
—Sólo el jefe te lo podrá decir.
—No sacarás nada de esos malandrines — rebatió Enriqué —; por fortuna tenemos ojos para ver.