En las montanas de Africa
En las montanas de Africa Más allá del Atlas, asombrosamente fértil, estaba el Sahara, ardiente y arenoso, no abierto todavía al paso de la civilización moderna.
Los tres hombres continuaban subiendo. Hassi habia armado su fusil, temiendo hallar algún león o pantera. A mediodía hicieron una breve parada, devorando las escasas provisiones que habían llevado consigo; después internáronse en los bosques, siguiendo una especie de sendero que debía conducirles a una aldea cabileño.
Avanzaban con gran prudencia, examinando atentamente las plantas que los rodeaban, entre las cuales podía estar oculta alguna fiera. Aru y el marabuto habían cargado también sus pistolas para repeler cualquier agresión, por parte de los hambrientos y terribles moradores de aquéllas selvas. Afortunadamente, no tuvieron ningún encuentro desagradable, pues, durante el camino, sólo vieron gacelas y algunas hienas que no tenían el menor deseo de conoce lós efectos de las armas de fuego.
Al atardecer, llegaron, sanos y salvos, a la primera aldea cabileña.