Flor de las Perlas
Flor de las Perlas —Descuida; trataré de conservarla, pues aún no he cumplido mi misión.
—¿La quieres conservar para Romero?
—No; para pagar mi deuda.
—¡Oh! ¡Gracias, gracias! Ahora puedo afrontar la muerte tranquilo… Aquà están… ¡Hola!… ¡Preparen… apunten!… Hay que darles la bienvenida antes de que se acerquen al junco.
Las diez canoas avanzaban con rapidez, sabiendo los piratas que, cuanta mayor fuera su velocidad, menos bajas experimentarÃan, ya que no se hablaban en disposición de contestar al fuego de la tow-meng, pues sus fusiles eran pocos y antiguos.
La fuerza de los piratas está siempre basada en las armas blancas, los poderosos y afiladÃsimos kampilang, bolos, parang y kriss, y en los lambing, especie de jabalina corta y con la punta muy aguda, que lanzan con mucha habilidad. Si logran llegar al puente, la nave está perdida, porque aquellos intrépidos insulares luchan como tigres y atacan con furor y arrojo hasta a enemigos cuatro o cinco veces más numerosos que ellos[1].
Los marineros chinos, a las órdenes de Hong y Than-Kiu, dispusiéronse a obedecer, y comenzaron en seguida un fuego terrible contra la primera chalupa, en tanto que el jefe del Lirio de Agua hacÃa funcionar la espingarda, que habÃan cargado con pedazos de hierro, y sobre todo con clavos.