Flor de las Perlas
Flor de las Perlas Temiendo que los persiguiera, se apresuraron a correr hasta refugiarse tras el tronco de un sagú.
—¡Por Fo y Confucio! ¡No nos ha seguido! ¿Apostamos a que tiene más miedo que nosotros? ¡Comienzo a creerlo!
—También lo creo yo. Quizá sospeche que ha caÃdo en alguna trampa.
—O que la aguardamos escondidos a los lados de las aberturas para matarla cuando salga.
—¡Lo siento por nuestras provisiones, que eran abundantes, y que esa bestia devorará!
—¡Calla! ¡Tienes razón, Pram-Li! ¡No habÃa caÃdo en ello! ¡Ah, canalla que nos saquea la despensa! ¡Comprendo el dolor de Pram-Li, que tanto se preocupaba de los vÃveres!
—¡SÃ, burlón! Lo lamento, porque la carne de la pantera es demasiado basta para que pudiera servirnos de adecuada compensación.
—¡Alerta! ¡La pantera va a salir! —exclamó Than-Kiu.
—¡No nos separemos un instante; el que huya es hombre muerto!