Flor de las Perlas
Flor de las Perlas Al dÃa siguiente continuaron la marcha, y al quinto decidieron reposar durante veinticuatro horas seguidas; tanto más, cuanto que las provisiones, por efecto de la humedad de la noche, se habÃan echado a perder. Construyeron una tienda en un claro, y mientras Than-Kiu y Sheu-Kin preparaban la cena, Hong y Pram-Li se fueron de caza.
Faltaban dos horas solamente para la puesta del sol, y los cazadores no habÃan logrado cobrar pieza. Durante su larga expedición habÃan tenido que matar un matjang tionghock, animal muy parecido al tigre, de poco más de medio metro de largo, de pelo fino, suave, amarillento, con manchas castaño oscuras, y gran destructor de volátiles.
De pronto, al apartar el malayo con precaución las hojas de un matorral para penetrar en él vio en la semioscuridad un bulto sospechoso que le hizo retroceder.
—¡Oh, oh! —murmuró—. ¡Creo que hay algún animal montés ahÃ!
—¿Alguna fiera?
—No puedo decirlo; pero más parece un gran mono que un cuadrúpedo.
—Si se trata de un mono, dejémosle en paz. Ya sabes que a Than-Kiu no le gusta mucho esa clase de carne.
—Tal vez me engañe. ¡Si fuese una babirusa!