Flor de las Perlas
Flor de las Perlas Abriéronse paso, y con gran estupefacción, entre aquellos vegetales hallaron tendido en el suelo un hombrecillo de un metro a lo más de estatura, salvaje, de piel amulatada, casi negra, con los miembros muy delgados y abultadÃsimo el vientre. Aquel pobre diablo, que Pram-Li confundió con una babirusa o un cuadrumano, al ver aparecer a los dos cazadores saltó con agilidad sorprendente tratando de huir. Hong le detuvo cogiéndole por un brazo.
Le examinaron cuidadosamente sin hallar en él traza de herida alguna.
—Se ha tirado de miedo al suelo —dijo el malayo.
—Asà lo creo: tal vez nos ha tomado por cazadores de cabezas. ¿Qué crees que sea, Pram-Li?
—Pues sencillamente, un igorrote.