Flor de las Perlas
Flor de las Perlas —He sido su esclavo antes de ser jefe de esta tribu. No os acerquéis a él porque indudablemente os reducirá a la esclavitud.
—Necesitamos verle.
—¿Por causa grave?
—Para libertar a hombres blancos que tiene prisioneros.
—¿Hombres de piel blanca? Pero ¿estáis seguros de que son prisioneros del sultán de Butuán?
—Asà lo creemos.
—Quizá te engañas.
—¿Cómo?
—Yo sé que los blancos se hallan prisioneros de un jefe mandaya, pariente mÃo.
—¿Cuántos son? —hizo preguntar con ansiedad Than-Kiu.
—Cuatro.
—¿Hay una mujer entre ellos?
—SÃ.
—¿Blanca también?
—SÃ.
—¿Hay entre ellos un mulato?
—SÃ, lo recuerdo.
Al oÃr la traducción palideció Than-Kiu. Hong exclamó celoso y con acento de dulce reproche:
—¿Serás capaz de amar aún al hombre que causó la muerte de tu heroico hermano?