Flor de las Perlas

Flor de las Perlas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Lo único que se sabe es que la cañonera embarrancó en la arena, en la parte oriental de la gran isla de Mindanao, cerca de un río, a lo que parece. Una nave procedente de Joló, que llegó a Manila hace tres días, dio la noticia de haber hallado a unas veinte millas de la costa, casi frente a la punta Tapián, a 7°,05' de latitud Norte y a 130°,02' de longitud Oeste, un pedazo de casco en que se leían estas dos palabras: Concha-Manila. ¿No se llamaba así la cañonera en que se embarcó, o, mejor, en que fue embarcado Romero?

—Sí —repuso Than-Kiu con voz ahogada.

—Añadiré, que el gobernador de Manila ha hecho telegrafiar a Dapitao para procurarse mayores pormenores, y ha sabido que, después de embarrancar, fue asaltada la cañonera por los piratas.

—¡Y los asesinaron a todos!…

—No se sabe, Than-Kiu, pero presumo que no se habrán atrevido; pues, aunque los indígenas aquéllos son crueles y tienen fama de sanguinarios, tienten cierto respeto y les infunden cierto miedo los hombres blancos.

—¡Ah!… ¡Si fuese así!…

—¿Qué harías? —preguntó Hong palideciendo.

—Correría a salvarlos.

—¿A quiénes? ¿A Romero y a la doncella blanca?

—Sí —repuso resueltamente la joven.

—Eso, más que generosidad, es locura.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker