Flor de las Perlas
Flor de las Perlas El igorrote sonrió a su vez, y dijo en su lengua, que sólo Pram-Li entendÃa:
—¿Sois los amigos de Tiguma?
—Asà es, en efecto.
—Tiguma se halla en poder de los cazadores de cabezas.
—Lo sabemos.
—¿Y le abandonaréis a su triste suerte?
—No, trataremos por todos los medios de libertarle.
Un relámpago de júbilo brilló en los ojos negrÃsimos y expresivos del igorrote.
—Yo os ayudaré a salvar a mi compañero de infancia.
—¿Corre riesgo de ser decapitado?
—SÃ, dentro de tres dÃas. Apenas los hombres del bagani regresen a su aldea, será inmolado mi amigo para aplacar el irritado ánimo del jefe.
—¿Y está muy lejos la aldea?
—A dos jornadas de camino hacia el lago Linguasán.
—¿Crees que podremos alcanzarlos antes de que lleguen a la aldea?
—Están ya lejos.
Pram-Li tradujo a sus compañeros las noticias.