Flor de las Perlas
Flor de las Perlas —Lo sabrás algún dÃa… ¿Estás decidida a partir?
—SÃ.
—Piensa que un dÃa verás a la Perla de Manila feliz al lado del hombre a quien amas.
—Seré fuerte; estaré preparada para la prueba.
—¿Cuándo partirás?
—En cuanto Sheu-Kin y Pram-Li hallen una nave pronta a salir para Mindanao.
—¿Y crees que los españoles te dejarán salir tranquilamente de Manila?
—¡Los españoles! —exclamó tornándose pálida.
—No olvides que la hermana de Hang es uno de los rebeldes más peligrosos y que la consideran de más valÃa que a cualquiera de los más famosos jefes insurrectos.
—Ignoran que vivo aún.
—Por el contrario, saben que la herida no fue mortal.
—Nadie me vio venir aquÃ.
—Te engañas. ¡Mira!
El jefe del Lirio de Agua descorrió lentamente las cortinas de la ventana y señaló el muelle de Binondo. Than-Kiu miró con curiosidad y vio ante la casa dos hombres que reconoció al instante como agentes de policÃa.