Flor de las Perlas
Flor de las Perlas —¿Es un oso?
—SÃ.
—¡Excelente asado!
—Y que ha costado poco.
—Lo prepararemos para almorzar: precisamente soñaba que tenÃamos babirusa.
Y volvió a acostarse al lado de Than-Kiu, mientras Tiguma y Sheu-Kin despellejaban el oso y lo descuartizaban. El resto de la noche transcurrió sin incidentes.
Al dÃa siguiente, tras una excelente comida, continuaron la marcha atravesando las lagunas, sin que tuvieran que lamentar malos encuentros. La región parecÃa desierta; los cazadores de cabezas no aparecieron.
Después de tantas pérdidas los sanguinarios degolladores habÃan renunciado, sin duda, a vengar al bagani y regresado a su aldea.
Por fin, después de tres dÃas de marcha anunció Tiguma que se hallaban ya muy próximos al Bacat y, según creÃa, a muy poca distancia de la aldea mandaya.