Flor de las Perlas
Flor de las Perlas —Hace tiempo se susurraba en la aldea que el sultán de Butuán iba a venir a reclamar y llevarse los prisioneros blancos.
—¿Es posible? —exclamó la joven sintiéndose morir.
—SÃ, señora.
—¿Y qué pretende hacer de vosotros?
—Sus esclavos.
—¿Y no puede resistir Bunga que le robe ese bárbaro? —preguntó Hong.
—No tiene suficiente fuerza para oponerse a las pretensiones de tan poderoso monarca.
—¡Hong! —exclamó Than-Kiu con acento de ferviente súplica.
—¡Vamos a la aldea, Flor de las Perlas! ¡Cuándo desembarque el sultán, allá estaremos también nosotros!