Flor de las Perlas
Flor de las Perlas Bunga iba a salir acompañado por unos veinte soldados con fusiles. Era un hombre de metro y medio de alto y de edad avanzada. TenÃa el cutis algo más claro que sus compatriotas, era más musculoso y sus facciones denotaban que era más inteligente que sus súbditos.
Llevaba una especie de camiseta de nanquÃn rojo con flores; pero no se adornaba con brazaletes ni collares de conchas o vidrios: sólo llevaba en la cabeza un copete de plumas de cacatúa con broche de oro. Empuñaba una escopeta de dos cañones, y de su cinto pendÃa el ancho y afilado bolo. Al ver aparecer al marinero y los chinos detúvose algo receloso tras el cerco de espinas, y preguntó en mal español:
—¿Quiénes son esos hombres?
—Amigos nuestros.
—Y de los igorrotes —dijo Tiguma adelántandose—. ¿No me reconoce el jefe?
—¡Calla! ¡Tiguma! ¿Cómo estás aqu�
—Me ha enviado mi jefe para presentarte esta doncella y los hombres que la acompañan.
—¿Y qué quieren de m�
—Vienen a buscar a los prisioneros blancos para llevarlos a su patria. Han salvado a nuestra tribu de los cazadores de cabezas que nos atacaron, matando al bagani y a muchos de sus guerreros, y son hermanos de los igorrotes.