Flor de las Perlas
Flor de las Perlas —SÃ; habla francamente.
—Desembarquemos a la muchacha, y, si las chalupas nos estrechan, intentaremos una lucha desesperada. La fortuna favorece a los audaces.
—¿Y dónde desembarcarla?
—En la costa de la isla. ¿Quién va a hacer alto en un bote donde va una chiquilla y dos boteros?… Esperemos doblar la punta extrema para que no nos vean nuestros perseguidores, y la desembarcamos. Si han de prendernos, ella se salvará por lo menos.
—La idea es buena; pero… ¿y luego?
—Luego, si podemos rechazar el ataque y huir, volvemos mañana a buscarla. Por veinticuatro horas, bien puede Than-Kiu permanecer escondida en los arrecifes.
—Sà —murmuró Hong para s×. Creo que este proyecto es el mejor para engañar a esos obstinados guardias, que ya deben de saber que hemos hecho huir a Than-Kiu. Costea lo más posible, para desembarcarla antes de que con sus disparos atraigan la atención de los centinelas.
—Dentro de dos minutos, la hermana de Hang-Tu estará en tierra.