Flor de las Perlas
Flor de las Perlas —Te engañas, Sheu-Kin. El general Polavieja se apresuró demasiado a embarcarse en El PÃo IX para volver a España, y el general Primo de Rivera cometió gran imprudencia al repatriar a los artilleros y al licenciar a los voluntarios. Las sociedades secretas han vuelto a levantar cabeza, y ya surgieron algunas bandas de insurrectos en la provincia de Cavite y en la parte central de la isla.
—Esfuerzos generosos, pero estériles. Muerto Hang-Tu, ausente Romero, dispersos y deportados los principales cabecillas, ¿quién reasumirá el mando de esas bandas?
—Aguinaldo.
—¡Él!… Creo que Aguinaldo está disolviendo sus bandas… y además… no creo que Than-Kiu vuelva a echarse en brazos de la insurrección… a no ser para tratar de buscar la muerte. No; procuraré inducirla a que regrese a las riberas del rÃo Amarillo, y tal vez el aire nacional y el afecto de sus compatriotas consigan curarle la terrible herida que le ha destrozado el corazón, si…
—Continúa —dijo Pram-Li, viendo que su interlocutor se detenÃa, titubeando.
—Si los españoles la dejaran libre —prosiguió Sheu-Kin.