Flor de las Perlas
Flor de las Perlas —¿Es región peligrosa?
—Bastante; está habitada por salvajes de los más sanguinarios de todo el archipiélago malayo. Te has embarcado en una empresa que puede costarte la vida.
—No la mÃa sola; acaso las de mis amigos.
—¿Qué importa la nuestra? Morir en Mindanao o a la cabeza de una partida insurrecta, da lo mismo. Es la existencia de Flor de las Perlas, de la más hermosa e intrépida doncella del rÃo Amarillo, la que desearÃa ver lejos de aquellas hordas salvajes… sobre todo cuando va únicamente por salvar al hombre que la ha herido de muerte…
—¡Calla!
—Y ha rechazado su amor —concluyó el chino.
—Tú odias a Romero.
—Romero no es chino, y, al rechazar a la más magnifica perla del Celeste Imperio, ha herido a toda la colonia amarilla, pero… ¡basta!…
—Pero… ¿qué?
—¿Qué te importa? Quisiera que se extinguiese la llama de tu corazón, que olvidases a ese hombre que no ha sabido apreciarte en lo que vales, mientras que todos tus compatriotas se considerarÃan felices obteniendo una sonrisa, una mirada de Flor de las Perlas.
—¿También tú, Hong?